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1. feb., 2017

LOS MILAGROS

 

Hay muchas ciudades y muchos directivos (políticos y no políticos) que pertenecen al grupo que podríamos denominar “milagrosos”. Nosotros no creemos en los milagros, pero estos a los que nos referimos sí que creen, lo hacen tanto que, con tanto ahínco que esperan que un MILAGRO arregle sus problemas y conviertan “sus calabazas en bellas carrozas”.

Seguro que no es preciso poner ejemplos y que cada persona que haya aguantado la introducción ya tiene en su cabeza, no uno, sino varios ejemplos. Nosotros también, tantos que no podríamos abarcar todos por muchas entradas que hiciéramos, así que solo pondremos un ejemplo.

Imaginen una ciudad cualquiera (la que nosotros tenemos en mente tiene nombre, pero… lo dejaremos a un lado y trataremos el asunto como si de algo ficticio -que no lo es- se tratara) que, entre sus dotaciones posee una antigua tabacalera. Ya saben que en todos los casos se trata de edificios grandes, construidos con cierto boato, como es el caso de la de Sevilla, hoy Rectorado de su Universidad y sede de algunas de sus Facultades). Bueno, pues esta ciudad la tiene vacía hace unos años… pero no sabe qué hacer con ella y la ha dejado para recoger “okupas”, para que las ratas tengan lugar de esparcimiento y para que una pared se convirtiera (sin apenas hacer nada) en un jardín “vertical”. Mientras, espera un milagro.

Esa ciudad tiene carencias, claro… pero para qué esforzarse. Un milagro nos convertirá ese edificio en algo grandioso.

Dicha ciudad tiene también, cerquita de la playa, lo que en su día fuera una ciudad del Ministerio de Trabajo, conocida hoy como “Ciudad Residencial”. Tanto el terreno, como la ubicación son ideales, pero… el milagro no llega y acabará siendo pasto de los constructores.

Posee, así mismo, una serie de edificios, hoy en plena decadencia, cuyo primer destino fue el de ser una especie de ciudad sanitaria. Ha tenido “novios” mil, esto es, se han dado miles de ideas para dar utilidad a un espacio al lado del mar, pero sin milagro es mejor esperar a que acabe siendo lo que está a punto de ser: una ruina total. No tiene playa directa, pero está ubicada justo entre dos playas. Y como de milagros se trata hemos oído hasta que sería bueno hacer un túnel entre ellas por debajo de ese “preventorio”.

En otra parte, con unas vistas maravillosas, colocada en la parte alta de la ciudad, existe un edificio conocido como “sanatorio”, usado hasta no hace mucho para el uso para el que fue construido. El lugar es idílico (aunque lejos de la paya, eso sí), pero ahí queda, para el siguiente milagro.

Esa ciudad tiene ciertos problemas para el acceso al mar, por culpa de una mala visión y previsión de su crecimiento, pues las vías de comunicación (carretera y ferrocarril) se construyeron en su momento al lado del mar. Nunca ha habido más que proyectos para salvar ese impedimento y solo ha sido usado para lanzarlo unos contra otros en las campañas políticas, después descansaba en un cajón a la espera de un milagro. Con los proyectos que ha habido podrían hacerse varios tomos, pero de esos de muchas páginas.

En un momento de fiebre cierto alcalde, de fiebre relacionada con el cemento, construyó una especie de plataforma de cemento al lado de una playa. Es lugar de tránsito de vehículos y lugar de aparcamiento y de … jeringillas, preservativos… hasta el punto de que da grima pasar por ese lugar cuando la luz del sol no alumbra. Ahora nadie lo quiere y el milagro parece que tampoco llega, pero es otro que tendrá que esperar, para que el “milagrero" de turno tenga dónde elegir.

Hablamos de una ciudad con posibilidades, como puede verse, pues no hemos agotado el tema, pero… con falta de visión y a la que sobra “fe” y espíritu “milagroso”

Hace unos días apareció, por primera vez en una sola relación, un artículo al respecto (porque la creencia en los milagros tiene que ser íntima) en el Diario de la Ciudad, bajo el título: “Qué hacemos con las 8 vergüenzas de  X…(esta ciudad)?. Son más las vergüenzas, tantas que hay vergüenza para dar, vender y sobrar. Y volveremos otro día sobre otras.