29. ene., 2017

Texto

OTRA VEZ TRUMP

 Cuando imaginamos a Trump y a su proceso de toma de decisiones no logramos pensar en una persona indagando sobre las consecuencias a largo plazo de sus decisiones, la imagen que nos viene a la mente es la de un jabalí furioso en una cristalería. Nos da la impresión de tomar decisiones según ciertos impulsos (no por anunciados dejan de ser impulsos) y sin pensar más que en su propio criterio (por no pensar, no creemos que lo haga ni en los órganos de su propio país ni en sus asesores, porque esos comen de su mano).

Le vemos como si todavía creyera que es la cúspide de su mundo empresarial, no como representante de los EE.UU. Y no es que creamos que sea tonto. No puede serlo una persona que ha logrado amasar y mantener una fortuna como la suya y un entramado de empresas como el suyo y que encima se haya salido con la suya de no hacer pública su declaración de hacienda.

Éramos de los que creíamos que con su toma de posesión iba a suavizarse, pero resulta que hasta en eso es original, nada más hacerlo se ha puesto a firmar decretos en relación con el contenido de sus discursos electorales (lo que no está mal, nada mal, aunque no nos gusten las consecuencias, pues en eso no ha engañado a nadie, solo a aquel pensador español que decía que las promesas de los políticos estaban solamente par no cumplirlas).

Pero seguimos teniendo prevenciones, muchas. Su proclama de hacer “América grande otra vez” o de que para él “América será lo primero”, que suenan muy bien y que ha arrastrado votos, creemos que piensa SOLO en la OLIGARQUÍA, no en el pueblo. Está claro que el tema puede adornarse (y muchos lo hacen por él) diciendo que eso DESLOCALIZARÁ las empresas y las devolverá a su territorio (lo cual equivale a decir que va en contra de la “globalización”, todo sea dicho de paso). También que eso, de producirse, dará más trabajo a su país. Casi se parece a un líder de la izquierda europea, ¿no?. Pero además es que creemos que la cosa tiene truco.

Estamos convencidos que eso de que las empresas de los EE.UU vuelvan a casa es traerse también parte de la miseria en la que han subsistido fuera, donde han ayudado a dar unos beneficios envidiables. Y eso no es luchar ni por la igualdad ni por la riqueza repartida, sino por la oligarquía, porque al final degradará los sistemas de apoyo a los ciudadanos y trabajadores, y eso sin mencionar que es muy fácil que, intentando salir del neoliberalismo se camine hacia un neofascismo, que ayude solo a la acumulación de capital (y eso es lo que nos miedo).

En política internacional hay que hacer muchos equilibrios para que las cosas funcionen, no vale con que uno quiera algo para eso se pueda conseguir sin que se revierta el equilibrio geoestratégico. En principio las cosas pueden parecer que mejoran, sobre todo cuando aumente el gasto militar o cuando se carguen la Agencia de Protección Ambiental (APA) que tanto ha constado construir, pus ambas acciones permitirán un auge industrial, pero que, a su vez, será un espejismo, porque detrás seguro que se consigue la destrucción de la protección social, si no, al tiempo.