6. feb., 2017

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ESPERPENTOS

Empieza hoy el juicio al expresidente de la Generalitat Artur Mas y dos de sus consejeras por los presuntos delitos de desobediencia (al Tribunal Constitucional) y prevaricación (al organizar la consulta independentista por él vetada, el 9-11-2014) dice una de las editoriales del EL País de ayer, domingo.

Pensamos que nada de esto tendría que haber llegado a los tribunales, también que todos son inocentes hasta que se demuestre lo contrario, como es de lógica, pero no dejamos de pensar que la judicatura debe realizar su trabajo sin las interferencias que el sistema pseudopolítico que tenemos en Catalunya influyan en sus decisiones. Está habiendo demasiado ruido.

Debido a eso nos ha ocurrido ir a la historia para mostrar hasta qué punto experiencias como estas (parecidas) dieron lugar a las páginas más sub-realistas que se pueden dar en una sociedad. Son chistes si no fuera porque en casi todas hubo muertes.  Vamos con los ejemplos y decimos ejemplos porque nuestro objetivo no es hacer apuntes para la historia, sino provocar la reflexión y con esto puede valer.

Los primeros intentos secesionistas, cuyo origen está en el populismo nacionalista y en las condiciones económicas del momento, se dan durante la Primera República Española (vamos, en condiciones parecidas a las actuales). Esta Primera república fue vigente desde su proclamación, en febrero de 1873 y diciembre de 1874, con el “pronunciamiento” del General Martínez Campos y la instauración Borbónica (así lo decía mi libro de texto)

Se trata, y eso es importante en nuestra creencia, de la primera experiencia republicana y democrática de España, que surge después de la muerte de Amadeo I.

En política estaban enfrentados dos grupos, mientras España aguantaba las guerras de Cuba y Filipinas: Unitarios y Federalistas (ahora se dice constitucionalistas y no constitucionalistas, pero la cosa es la misma “vaina”). De esos dos grupos el más fuerte, con diferencia, fue el Federalista. 

El período (apenas un año) dio lugar a que tuviéramos 4 presidentes: Estanislao Figueras, Francisco Pi i Margall, Nicolás Salmerón y Emilio Castelar. Pero solo dejaremos el dato, sin comentarios.

El deseo independentista (según nuestro criterio) nace del empeño de PI I MARGALL de establecer que las “regiones eran estados soberanos”, o, al menos, eso es lo que provocó lo que viene a continuación.

A partir e ese momento se declaran REPÚBLICAS INDEPENDIENTES: Cataluña, Málaga, Cádiz, Valencia, Granada, Sevilla, Alcoy, Cartagena, Algeciras, Almansa, Andújar, Jumilla (en Murcia), Jaén, Utrera (Sevilla), Coria (Badajoz), Betanzos (Coruña), Jerez (Cádiz), y es posible que nos dejemos algunas…, no damos para más.

Hubo luchas entre ellas (Cartagena fue la más beligerante, por contar con más medios militares, sobre todo navales), pero en la guerra entre Utrera y Sevilla hubo 400 muertos (ganó Utrera), no sólo porque cada una quería ser más, sino porque , además querían ampliar su territorio.

Todo esto da para sonreír, porque lo que indica que lo que más abundaba era la cazurrez, pero… todo esto produjo sangre y eso hiela la sonrisa, eso y pensar que 143 años después sigamos en las mismas y por las mismas causas:

1.- Crisis económica.

2.- Niveles de paro insoportables.

3.- Población al límite de su resistencia política, económica y moral.

4.- Falta de voluntad política para afrontar reformas estructurales.

5.- Incompetencia de los políticos para manejar la situación.

 ¿No hay hoy cabezas pensantes que puedan plantear otra solución que no sea la confrontación?