7. feb., 2017

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MÁS DATOS

 Los que suelen leerme saben que los populismos no son de mi agrado y que éstos nacen desde cualquier lado del espectro político, esto es. no tienen nada que ver con las derechas o las izquierdas, por mucho que se empeñen algunos en colocarles en un lugar determinado. No hay más que ir a la historia.

Pues bien, hoy volvemos sobre ello porque hay datos que, a nuestro entender, deben preocuparnos a todos de un modo especial. El día 21 de enero hubo una reunión a la que asistieron cuatro populistas de extrema derecha: la Sra. Petry (alemana), la Sra. Le Pen (francesa). el Sr. Wilders (holandés) y el Sr. Salvini (italiano). 

Es un hecho alarmante, tal y como los vemos desde nuestra perspectiva, primero porque simboliza un acuerdo amplio y diverso, segundo porque el hecho aporta una imagen de fuerza y tercero porque todos esos países tienen elecciones este mismo año.

Ahora unamos a ese hecho el que la Sra. May (Gran Bretaña) quiera un BREXIT como ha planteado, con total desprecio para la UE y con la disposición de que salten por los aires los organismos que, para evitar los desastres como los que asolaron Europa entre los años 1939 y 1945, se realizaron.

Y unamos también, como no podría menos, la postura y primeras manifestaciones del Sr. Trump (EE:UU).

Quizá sea el pesimismo de esa concatenación de noticias, pero también tener que reconocer que lo logrado por las democracias occidentales para luchar por el libre mercado, la colaboración, la democracia, la lucha contra la xenofobia o los proteccionismos nacionalistas se puede diluir y puede dar lugar a otra debacle como la citada (1939-45).

Está claro que no hay nada que se pueda dar por eterno y que los pueblos que olvidan o desprecian su historia están condenados a repetirla, pero ¿alguien ha olvidado el precio que todos nuestros países hemos tenido que pagar?.

¿Cuál es la nueva era que promete Le Pen? ¿Una que nos obligue a confrontar pueblo con pueblo?.

La clase media está enfadada y de su seno han surgido esos y otros movimientos. Y está enfadada por la crisis económica y porque cree que sus dirigentes son los únicos culpables, de que son ellos los que deben garantizar su status económico y de bienestar , pero ¿han analizado lo que estos populismos proponen como solución? ¿algún nacionalismo ha proporcionado bienestar a los ciudadanos o los ha tratado como simples súbditos?

Construir nuevas barreras entre los pueblos no va a mejorar la economía. ni va a traer progreso para nadie, solo los espacios de colaboración pueden garantizar estabilidad y ayudar a que progresemos en convivencia, libertad y esperanza de futuro.

Lo que se vivió ayer en Barcelona despreció u olvidó todo esto. Una pena.