8. feb., 2017

Texto

APABULLADOS

 Creemos que, a estas alturas, todos distinguimos bien lo que es la opinión pública de la opinión publicada, esto es, lo que preocupa y de lo que la gente habla y esas otras cosas que salen en la prensa y en la televisión.

La gente, en general, habla de los precios, los sueldos, la falta de oportunidades de trabajo, los servicios (luz, agua, teléfono, seguridad, educación), los impuestos (municipales y estatales ya que no se suelen conocer los de las Comunidades) y de los robos (presuntos robos aún) de los políticos y de la impunidad de todos ellos.

Puntualmente puede haber alguna otra cuestión, según el lugar o más centrada en el contexto, pero, curiosamente, el fútbol ha pasado a un segundo plano.

Todo ello  parece que nos ha convertido en más tristes, más pesimistas y más irascibles y, sobre todo a la hora de hablar, más tajantes, más enfadados, más contundentes, por decirlo de un modo suave.

No es extraño nada de lo dicho si se mira a los dirigentes y el estado de los partidos políticos. Todos andan a la greña y la impresión es que para los políticos es más importante eso y no el estado de los ciudadanos y de sus necesidades.

Miran o juzgan con apatía a los políticos y sus decisiones y… sin muchas esperanzas  y no es extraño, dado el mapa que se puede ver, oír, leer… En todo caso la opinión pública tiene claro (por lo que manifiestan) que los políticos no van a arreglar nada.

A estas alturas se está perdiendo la fe en los medios de opinión (opinión publicada), bajo el argumento de que todos “están comprados” Y algo de eso debe haber calado en las personas, porque antes cada uno compraba SU periódico, por ejemplo y ahora…”tanto da” uno u otro, ”todos son los mismo”, aunque digan diferentes cosas del mismo hecho.

Es una muestra más del pesimismo reinante y también de que solo importa la visión y los problemas personales…

Algo hay que hacer para que la sociedad se sienta representada y porque recobre cierta esperanza en una dirección determinada. Para empezar no estaría mal que la justicia comenzara a soltar sentencias, para que los ciudadanos dejaran parte de su pesimismo y de que los partidos dejaran de hablar de los otros sin dejar claro qué proponen (bueno, no es que no lo dejen claro es que ni lo dejan). Algo avanzaríamos.