10. feb., 2017

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NUEVA ERA

Parece que hemos entrado o estamos de lleno ya en una nueva era de nacionalismo, como respuesta al fracaso económico y social del neoliberalismo o porque, sencillamente nos hemos dejado llevar a él.

La llegada al poder de Trump y sus primeras medidas creemos que lo acaba de confirmar y sobre él y su postura hemos escrito varias entradas. Pero sus acciones y lo que parece va a ser su línea de actuación (anti-OTAN, anti-globlalización,etc., son solo una parte de lo que queremos decir.

En otras entradas hemos hecho referencia a los movimientos europeos que están en la misma línea de populismo nacionalista, pero nos hemos olvidado que que que la coherencia occidental se debilita también más allá de nuestras fronteras por el este.

Rusia, con Putin, la India, con Modi, China, con Kinping, Turquía, con Erdogan… serían ejemplos de lo que queremos decir.  Este panorama, interno y externo, augura el surgimientos de otros, estamos seguros, como ha ocurrido en otras ocasiones de la historia, esas ocasiones de las que hemos sabido cómo han empezado todo pero que hemos olvidado que han acabado con mucha sangre. Todos esos movimientos son experimentos que parece que van a reordenar las penurias de un momento, pero todos, al final, dejan penurias que duran mucho más y que son más profundas.

Hasta ahora la OTAN daba cierta seguridad al pensamiento y vida occidentales o, al menos, así lo creíamos todos. La política en contra de su principal valedor más la dinámica que apuntábamos va a debilitar las democracias.

Ya tenemos un ejemplo, del que debería tomar nota los EE.UU. Mientras Trump tomaba posesión y comenzaba a firmar públicamente decretos se reunión Rusia, Turquía y Siria, todos contentos de que ni USA ni Europa estuviera allí, al menos así lo escribían los periodistas turcos. Vamos, que el principal incendiario de la zona y el que más esfuerzo está poniendo era dejado a un lado (USA) y los intermediarios pacificadores (UE) enterándose el día siguiente.

No es por nada, pero pareciera que hemos regresado de golpe al siglo XIX. Las intransigencias de las posturas que se ven en muchos dirigentes acabará con choques que no prometen nada bueno. Al tiempo.