13. feb., 2017

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FE POR SATISFACCIÓN

Los seres humanos han tendido desde siempre a resguardarse de lo desconocido o de lo que le atemorizaba a través de ciertas relaciones, basándose en la creencia de que esa relación podría satisfacer aquello a lo que él o cada grupo, no podía lograr por sí mismo.

Esas creencias, tanto las de carácter espiritual o que trascendían de lo conocido o explicable, como aquellas otras que se basaban en el poder, en la defensa, etc., han supuesto siempre una forma de de satisfacer carencias y han dado lugar a la creación de grupos que se distinguían por la forma de buscar bienestar o tranquilidad. 

En todos los casos, en definitiva, se trata de CREER para SATISFACER algo y, normalmente, abandonar la libertad individual para dejarla en manos de un líder del tipo que fuera (religioso o civil).

Los grupos formados de este modo (todos en realidad) se han agrupado, como decíamos, alrededor de un líder, se han aislado de los demás y han creado unas normas de comportamiento, unos valores -unos ritos y unos mitos- que era preciso asumir para pertenecer a ese grupo. 

Quizá la indefensión, la falta de conocimiento en la interpretación del medio social y natural, la falta de seguridad ante el medio adverso, etc., justifiquen ese hecho, pero todos las personas han buscado esa “defensa”.

Lógicamente, la relación de las personas  con una creencia puede establecerse de distintas formas, que afectan tanto al comportamiento de cada uno o al desarrollo de esa creencia. Y, sobre esa base, se han ido dando “fanatismos” que han justificado luchas, ante el deseo de que todos participaran de una determinada creencia o, en el extremo opuesto, aislamiento del resto de grupos. 

A la vez, cada grupo ha dado lugar a un tipo de conocimiento, dado que cada búsqueda ha partido o ha tomado como referencia solamente aquello que le afectaba o ha validado y asumido aquello que venía bien a su creencia de base.

Y en esas estamos, porque los partidos políticos o las religiones son eso que decíamos: Tener FE a costa de dejar a otros, por lograr cierta SATISFACCIÓN en su vida, en la mayoría de los casos, la libertad de buscar respuestas individuales.