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17. feb., 2017

A VUELTAS CON INTERNET

Supongo que a nadie se le escapa la velocidad con que está evolucionando internet. Creemos que es el descubrimiento humano que más rápidamente ha crecido y ha sido admitido por la sociedad, por todas las sociedades. A la vez internet se ha convertido en un arma poderosa, aparte de en un canal de información imponente e indescriptible.

Internet es capaz de destruir la intimidad comunicativa (que se lo digan a la Sra. Clinton), de ayudar en las elecciones (díganselo a Trump), de extender convulsiones radicales (así lo hacen los islamitas radicales), de alterar la bolsa (Sony o Samsung lo saben bien).

Con actuaciones así se ha creado cierto clima de inseguridad en la red, es cierto y, a la vez, al favorecer tanto la información, se ha convertido también en el mayor foco de mentiras interesadas, que se hacen creíbles tanto por la desmesura de las informaciones como por el efecto anestesiante que provoca en los usuarios.

Siguen quedando personas que creen que pueden hacer y decir lo que quieran, porque el anonimato es posible o la suplantación de personalidad, pero eso es un efecto colateral a lo que venimos diciendo, más producto de la ignorancia que de otra cosa.

Internet, en definitiva, se ha convertido en un instrumento con dos caras: favorece la comunicación (nada queda ya escondido o en secreto) a la vez que crea estados de opinión que refuerzan ciertas posturas y nos obliga a tener una visión estrecha de la realidad.

Y es que detrás de un ordenador hay gentes de todo tipo y eso rompe la lógica con la que deberían hacerse públicas las informaciones. Fíjense en que para nada queremos que deje de fluir la información en Internet o que la comunicación que soporta haya que filtrarla o sea mala “per se”, sino que debemos dar una formación suficiente para que las personas sepan analizar, discernir y elegir aquella que le merezca la pena. A fin de cuentas, las tecnologías, todas, no son neutrales, son instrumentos en manos de las personas.

Quizá esto que decimos esté provocando que la ERA DE LA INFORMACION no pase de ser eso y no lleguemos, con ella, a la ERA DE LA FORMACIÓN.