19. feb., 2017

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LAS CIENCIAS ADELANTAN

Estos días está siendo noticia el hecho insólito de que una mujer de 64 años y 10 meses ha dado a luz mellizos, lo cual dice mucho a favor del avance la la tecnología médica, de la preparación del personal médico y de la aplicación de los mejores y más avanzados conocimiento a todo tipo de pacientes o demandantes de atenciones sanitarias.

Ocurre, además, que la madre de esos mellizos ya dio a luz a otra hija con 58 años.

Creo que, por curiosa que pueda parecer la noticia y dicho lo que hemos apuntado más arriba sobre la medicina, algo más hay que apuntar, al menos desde el punto de vista de los hijos, que parece que son los olvidados en este asunto. También de los límites de los derechos individuales y quizá de alguna cosa más, como por ejemplo de la permisividad social sobre estos hechos.

Veamos de qué va la cuestión, tal y como la queremos platear.

Esta Sra. hemos dicho que ya tuvo una hija con 58 años, pero no que su custodia ha pasado a unos tíos biológicos, allá en Canadá, que es de donde procede el inicio de estas aventuras propiciadas por la Sra. “madre madura”. Y ha sido así porque los técnicos que se cuidan de estos casos determinaron que la niña vivía en una situación de desamparo, por cómo vivía y en qué condiciones discurría su vida. Parece que ahora, con 7 años, vive feliz o, al menos, como los demás niños del lugar.

Con esos precedentes, ¿que pretendía esta madre “madura? ¿No hay algún modo de evitar un proceso de este tipo? (hay que acudir a la ética, claro, para solucionar el asunto). Porque los derechos conllevan deberes, ¿no? ¿Quién controla esos deberes? ¿Debe dejarse todo en manos de la voluntad de una sola persona y sus manías?

¿Quién se va a hacer cargo de controlar los cuidados de estos mellizos? Cuando estas criaturas tengan 5 años su madre tendrá 70, ¿estará en condiciones de atender a la pareja o, por el contrario, habrá que repetir el proceso por los mismos motivos que en el primer parto?. Y ahí entra la conciencia social, la permisividad social, la no implicación o… lo que sea del pueblo en el que vive esa Sra. Hemos visto en la prensa que nadie quiere decir nada, ni la familia ni nadie, nadie quiere implicarse .

¿Si al final la pareja de recién nacidos se quedan con su madre biológica, cómo se desarrollará su vida? ¿cómo serán educados? ¿qué modelos tendrán como referentes?

Y anoten que no estamos hablando de una persona inculta o no preparada socialmente. La “madre” tiene estudios y ha trabajado en el Servicio Exterior (embajadas) durante bastantes años, hasta el punto de que es o era considerada “muy inteligente”. ¿No hay manera de que la sociedad próxima promueva una revisión psiquiátrica de esta señora? 

Todo ello se expone porque lejos de ser algo anecdótico estamos ante un hecho grave que va a afectar a dos nuevas criaturas solo por la tozudez o desviación psíquica de una señora y porque denota falta de ética, de compromiso social y de perspectiva sobre los niños.