23. feb., 2017

Texto

Hace 100 años que se publicó, de forma completa, la obra PLATERO Y YO, de Juan Ramón Jiménez

Platero es una obra universal, escrita o apta para todo tipo de públicos (de hecho era el libro de lectura de muchísimas de nuestras escuelas) y fue traducida a  muchos idiomas.

Son especialmente conocidas las primeras líneas: “Platero es un burro pequeño, peludo, suave; tan blando por fuera que se diría todo de algodón, que no lleva huesos. Come de todo y los del pueblo dicen que tiene acero.”

Pero a nosotros nos gustaría anotar otras:

CXXIX.-LA TORRE:

No, no puedes subir a la torre. Eres demasiado grande. ¡Cómo me gustaría que subieras! Se ven las azoteas del pueblo, el patio del Castillo, el Diezmo y el mar. Más arriba, desde las campanas se ven cuatro pueblos, el tren que va a Sevilla, el de Rio Tinto y la Virgen de la Peña. Y cuando salieras por la puerta del templete sería el asombro de los niños que gritarían de júbilo. ¡A cuántos triunfos tienes que renunciar, pobre Platero! ¡Tu vida es tan sencilla como el camino corto del cementerio viejo!”