25. feb., 2017

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BILINGÜISMO

Hace una temporada estamos asistiendo a una ola de informaciones acerca de la mala práctica de bilingüismo en la educación, llegándose a defender que impide o retrasa el buen rendimiento académico de los alumnos y barbaridades varias.

Lo decimos por varias razones. Allá por la transición, en los años 80, cuando en Cataluña se imponía la enseñanza en y del catalán se hicieron (o simplemente se importaron) varios estudios sobe las bondades del dominio de más de una lengua, aunque eso retrasara un poco la eclosión lingüística de los alumnos. Y hemos de decir que, a pesar de la poca rigurosidad de muchos de esos estudios, es cierto, de tal modo que aquellos alumnos que estudiaron en castellano y catalán o sólo en catalán, pero sin perder el uso del castellano, han logrado ser los alumnos que mejor se han adaptado al aprendizaje de otras lenguas. Tenemos ejemplos, muchos, bien próximos, así que no insistiremos en el tema.

Tampoco lo haremos porque pensamos que países como Japón, Noruega, Suecia, Finlandia, Dinamarca, Alemania, Canadá y otros… no pueden equivocarse a la vez y esos sí que han realizado estudios bien serios al respecto.

Asumimos que, en algunos casos, el sistema de enseñanza de idiomas, no ha sido o no es el correcto y que, cuando eso es así, el resultado no es bueno, pero eso pasa con la historia, la geografía o las matemáticas, por poner solo algunos ejemplos.

Hay una contradicción en estas afirmaciones que decimos cuando los mismos o parecidos autores o divulgadores hablan del mal nivel lingüístico de nuestros ciudadanos. Es cierto que España tiene un mal nivel de conocimiento de idiomas. Hasta se habla mal el nuestro…. no se va a hablar bien el inglés o el francés (sirvan de ejemplo nada más)

Pero, aparte de esa flagrante contradicción hemos de decir que la enseñanza bilingüe es una muy buena opción para que nuestros jóvenes se pongan al día y al nivel del resto de alumnos, contando, claro, con la comprensión de la administración y de los padres y con la metodología adecuada, que no consiste en enseñar gramática precisamente.

Eso sí, los centros no pueden quedarse con tener una clase a la semana del idioma extranjero que sea, sino que han de dar clases de algunas materias más en ese idioma, con el fin de dotar de vocabulario a los alumnos.

No nos podemos resistir a dejar escrito que tengo dos vecinitos de 10 y 7 años, chica y chico, que desde hace tiempo hablan a la perfección Catalán, Español, Inglés y Japonés, sin saber cuándo pasan de uno a otro, ellos dicen que cuando oyen hablar en ese idioma.

Y que no diga nadie que eso baja en nivel de aprendizaje de los alumnos. En la selectividad de 2016, la calificación media de los alumnos de centros bilingües fue de notable y la del resto apenas superó el seis.

El Ministerio de Educación y muchas de las Comunidades Autónomas tienes programas especiales para los profesores que quieran especializarse. Es posible que haya que animarles a participar.