28. feb., 2017

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PARADOJAS

Algunos lo veníamos diciendo y anunciando, en contra de otros muchos, que las denominadas Nuevas Tecnologías o solo Tecnología para la Enseñanza y el Aprendizaje no iban a responder a casi ninguna de las esperanzas puestas en ellas por los nuevos conversos, por la fe que habían puesto en ellas aquellos que se apuntan a cualquier novedad (y que conste que está muy bien que haya gente dispuesta a arriesgarse en esos menesteres) y eso está ocurriendo.

Y no es que no tuviéramos ejemplos anteriores: La radio, los retroproyectores, los proyectores de diapositivas, la TV, las maquetas, el cine, los mapas, …. nos habían dado muestras de que los medios no pueden sustituir la enseñanza en la medida en que se consideren más allá de lo que son: MEDIOS PARA ESA ENSEÑANZA.

Pero ha tenido que venir el informe de la OCDE. ( Students, computers and learning, 2015) para confirmarlo y hacer que se caigan del caballo muchos de los que se fanatizaron con el color de los nuevos cacharros dejando a un lado la DIDÁCTICA.

Ese informe viene a decir que el uso de los ordenadores en los colegios “solamente genera un efecto positivo soslayable sobre los resultados de la lectura o, incluso, que no utilizarlos podía contribuir a incrementar la puntuación y los buenos resultados en matemáticas”.

Rogaríamos la lectura atenta del estudio que hemos citado, porque nos evitaría entrar en discusiones bizantinas.

Entre los expertos en el tema los hay que efectivamente tratan a las Tecnologías Electrónicas como recursos, como mediadores, como nexos… y eso les engrandece, porque, en los tiempos que corren, saber estar en su sitio no es fácil, pero la mayoría basan todo su quehacer en las máquinas y es a esos a los que nos dirigimos.

Lo que viene a decir el  estudio es que  falta  base empírica para asegurar que el uso de un determinado tipo de tecnología puede o no tener efectos positivos o adversos sobre la evolución de un alumno. Si no disponemos de los datos arrojados por experimentos extensivos apenas podremos discutir de otra cosa que no sean meras conjeturas.