Blog

20. mar., 2017

VIOLENCIA CONTRA MUJERES

 

La mitad de la humanidad está constituida por mujeres, mujeres que, en su mayoría, viven discriminadas, incluso en los países más adelantados, cuando no sometidas, vejadas o muertas por leyes, contexto, familia u hombres con los que conviven bajo la fórmula que sea.

Este mismo año, en nuestro territorio nacional, se están produciendo actos violentos que van rompiendo todos los números de los años anteriores y de ello, de los números, incluso de la percepción social de esa discriminación, hemos dejado datos en algunas de nuestras entradas.

Pero el tema va más allá de los datos, por más que éstos, por sí solos, den clara muestra de la crudeza e injusticia que padecen las mujeres. Piénsese en las dificultades que muchas de ellas tienen para acceder a la educación e, incluso, al mundo del trabajo; que el 65% de ellas siguen siendo analfabetas, como consecuencia de esa discriminación ante el mundo escolar o en la discriminación social que una rara tradición cultural hace, por ejemplo, que no puedan salir de casa si no es acompañadas de un familiar masculino, que no puedan conducir o que las leyes tengan para ellas penas que ningún hombre ha de padecer.

Avanzamos, es cierto, pero más sobre el papel que en la realidad y aún siguen abiertas muchas de las brechas heredadas de la historia: así lo muestran los salarios por ejemplo o el número de representes políticos. De este modo en lo único que crece el status femenino es en la pobreza, lo cual conduce ineludiblemente a perpetuar la desigualdad.

No sé cómo lo ven o cómo se sienten los lectores, pero leer que 120 millones de mujeres son sometidas a mutilaciones genitales o que cada año 12 millones de niñas son raptadas o vendidas para la explotación sexual hace que uno se sienta con el estómago encogido y odie la cultura que ampara eso.

Que nadie piense que solo las leyes van a solucionar nada, todos hemos de cambiar de actitud al respecto y debe así, entre otras cosas porque el problema es de toda la sociedad y de la cultura que seguimos manteniendo.