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22. mar., 2017

EDUCACIÓN Y TRABAJO (2)

2. Bases para el tratamiento

Pienso que el fenómeno educativo es complejo. Lo es porque sobre él inciden administración, docentes, alumnos, familias y sociedad; porque son muchos los factores que influyen en el hecho educativo y las soluciones no pueden venir desde visiones reduccionistas vistas desde una sola de las perspectivas de análisis.

Está claro o parece claro que se pueden establecer algunas variables externas como intervinientes en la situación educativa y que hay que actuar sobre ellas. Por ejemplo: El consenso político (del que siempre se habla pero nunca se consigue), la imagen o concepción social sobre la educación en cualquiera de sus formas, la importancia del mundo empresarial, que va a ser receptor del producto del sistema educativo y que, hoy por hoy, solo se involucra de palabra en el sistema y el papel de la familia en el proceso educativo de los alumnos.

Existen algunas variables internas que suelen repetirse: la desmotivación o desorientación del profesorado (poco valorado, por cierto y poco o nada tenido en cuenta en todo esto, cuando en su conjunto es el agente principal del proceso) o el divorcio entre lo que el sistema proporciona y lo que la vida requiere.

Seguro que cada lector tiene una solución para cada uno de esos elementos citados, por lo que no parece preciso aportar nada que aún líe más la madeja de factores que hay que solucionar. 

Anotaré, porque no puedo eludir hacerlo, algunas cosas respecto al profesorado (incluyendo aquí los formadores del ámbito no-formal) y respecto a la metodología.

En España la selección de profesores no existe. Mejor, lo que existe no tiene nada que ver con las exigencias del sistema educativo, que, para el caso, es lo mismo. Tampoco existe nada que pueda entenderse que es un sistema de incentivos a los mejores. 

Sobre esa base es difícil (cuando no imposible) abordar con esperanza de éxito ningún sistema de evaluación interna o externa.

Entiéndase bien, no digo que no existan profesores excepcionales, o que haya dejadez o desesperanza en los agentes del sistema…, ni es así ni podría decirlo, pues mi larga experiencia profesional dedicada a la formación permanente del profesorado me dice otra cosa. Digo que no existe SELECCIÓN ADECUADA, ni un sistema de INCENTIVACIÓN APROPIADO y que carecemos de una CULTURA DE EVALUACIÓN INTERNA Y EXTERNA.

Lo malo es que sin esos elementos NUNCA podremos hablar de un SISTEMA EDUCARTIVO DE CALIDAD. Para corroborarlo anotaré al respecto:

“Los sistemas educativos con más alto desempeño reconocen que la única manera de mejorar los resultados es mejorando la instrucción: el aprendizaje ocurre cuando alumnos y docentes interactúan entre sí, y por ello mejorar el aprendizaje implica mejorar la calidad de esta interacción. Estos sistemas han interpretado qué intervenciones resultan efectivas para lograrlo entrenar en práctica en clase, llevar la capacitación docente a las aulas, desarrollar líderes con mayores capacidades y facilitar la retroalimentación entre docentes, y han hallado formas de implementar estas intervenciones a lo largo y a lo ancho de sus sistemas educativos.” (MOURSHED, 2007).

Respecto a la metodología la respuesta podría ser la misma que ya hemos anotado para el profesorado en general. Yo no sabría responder a cuestiones como: ¿sabe usted como se educa a los alumnos en las aulas y en los centros? ¿cuentan los profesores con conocimientos para atender a unos alumnos complejos, con intereses y situaciones diferentes? ¿entienden los profesores la complejidad del conocimiento actual? ¿saben cómo educar MEJOR?

Existe un elemento más del que aún no hemos hablado: la estructura del SISTEMA EDUCATIVO.

Hasta ahora hemos estado en la creencia de que los niveles de Educación Infantil y Educación Primaria estaban bien articulados, tanto en su estructura interna (articulación entre ciclos, currícula, metodología, etc.) como externa, en la medida en que guarda relación con el conocimiento que nos proporcionan las Ciencias de la Educación. Con todo, parecen estar influyendo sobre estos niveles algunas de las cuestiones citadas, en la medida en que los resultados comienzan a resentirse.

Recientemente, por ejemplo, se han dado a conocer los datos del conocido como Informe PIRLS y TIMSS (http://www.mecd.gob.es/inee). Esas evaluaciones, realizadas sobre alumnos de 4º de Educación Primaria, comparan los resultados de 45 países, en el caso de la evaluación PIRLS y 50 en el caso de la TIMSS.

En lectura y comprensión lectora (PIRLS) nuestros alumnos obtienen una puntuación  de 513 puntos, por debajo de la media (538). En Matemáticas  (PIMSS) nuestros alumnos consiguen una puntuación de 482 puntos, también por debajo de la media (522). En Ciencias (TIMSS) nuestra puntuación es de 505 puntos, por debajo de la media de 523 puntos.

No incluiré aquí ninguna referencia más sobre el resto de niveles del Sistema Educativo (Educación Secundaria Obligatoria –ESO- y Bachillerato), puesto que los informes PISA son suficientemente conocidos y han sido ampliamente divulgados.

Sólo como curiosidad y para que se queden como argumentos de algunas de mis afirmaciones anotaré que en el año 2009 nuestra situación, respeto a un total de 61 países evaluados, fue la siguiente:

  • Habilidad Lectora: Posición 30
  • Matemáticas: Posición 31
  • Ciencias: Posición 33

Por otra parte, el Instituto Nacional de Evaluación Educativa, en su Boletín de Septiembre de 2012, señalaba, aportando los datos pertinentes y que no repetiremos, cuestiones como las siguientes:

La educación determina en gran medida la trayectoria laboral de un individuo. Por un lado, tiene incidencia en la facilidad de conseguir y mantener un empleo y por otro lado, influye en las condiciones y características del puesto de trabajo.

  • A mayor nivel de formación, aumentan las posibilidades de contratación.
  • Además, los trabajadores con estudios superiores generalmente son menos vulnerables frente a una situación de desaceleración económica.
  • Los trabajadores más formados pueden aspirar a una mayor remuneración salarial.

Su “remedio” para la situación es: “dar más autonomía a los centros educativos e introducir el sistema de rendición de cuentas a través de pruebas externas y estandarizadas”.

 

 

1 PIRLS (Estudio Internacional de Progreso en Comprensión Lectora) y TIMSS (Estudio Internacional de Tendencias en Matemáticas y Ciencias). PIRLS y TIMSS son dos pruebas desarrolladas por la Asociación Internacional para la Evaluación del Rendimiento Educativo (IEA, por sus siglas en inglés),

2 PISA :  Informe del Programa Internacional para la Evaluación de Estudiantes o Informe PISA por sus siglas en inglés (Program for International Student Assessment)

3 PISA 2009. OCDE http://www.oecd.org/pisa/