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1. abr., 2017

Maltrato infantil

La OMS (Organización Mundial de la Salud) define el maltrato infantil como “los abusos y la desatención de que son objeto los menores de 18 años, e incluye todos los tipos de maltrato físico o psicológico, abuso sexual, desatención, negligencia y explotación comercial o de otro tipo que causen o puedan causar un daño a la salud, desarrollo o dignidad del niño, o poner en peligro su supervivencia, en el contexto de una relación de responsabilidad, confianza o poder. La exposición a la violencia de pareja también se incluye a veces entre las formas de maltrato infantil”.

Independientemente de su definición, suficientemente clara por otra parte, en base a la descripción anotada, el maltrato infantil es un problema mundial con graves consecuencias que pueden durar toda la vida. A pesar de las encuestas nacionales recientes en varios países (véase la entrada anterior para tener los relativos a nuestro territorio) de ingresos bajos y medianos, faltan todavía datos acerca de la situación actual en muchos países.

En muchos casos se carece de datos, porque esa violencia se da en el seno familiar o queda circunscrita a él o forma parte de la cultura y nadie ve el tema como problema, pero, en todo caso, es un hecho complejo, tanto por su definición, como por el conjunto de variables que indicen en su descripción.

Una visión global global de los datos disponibles pone en evidencia que:

  • Una cuarta parte de todos los adultos manifiestan haber sufrido maltratos físicos de niños.
  • Una de cada 5 mujeres y 1 de cada 13 hombres declaran haber sufrido abusos sexuales en la infancia.
  • El maltrato infantil causa alteraciones en la salud mental y física que perduran toda la vida, y sus consecuencias a nivel socioprofesional pueden, en última instancia, ralentizar el desarrollo económico y social de un país.
  • Es posible prevenir el maltrato infantil antes de que se produzca, y para ello es necesario un enfoque multisectorial.
  • Los programas preventivos eficaces prestan apoyo a los padres y les aportan conocimientos y técnicas positivas para criar a sus hijos.
  • La atención continua a los niños y a las familias puede reducir el riesgo de repetición del maltrato y minimizar sus consecuencias.

 

En base a todo ello, la respuesta de la OMS, en colaboración con distintos asociados, es:

  • Ofrecer orientación técnica y normativa basada en datos científicos para prevenir el maltrato infantil;
  • Promover el aumento del apoyo a la prevención del maltrato infantil basada en datos científicos y las inversiones internacionales en esta esfera;
  • Prestar apoyo técnico a los programas de prevención del maltrato infantil basados en datos científicos de varios países de bajos y medianos ingresos.

Pero el tema no deja de requerir el esfuerzo de todos si de verdad queremos erradicar esta práctica.