Blog

10. abr., 2017

ESTAMOS LOCOS

Hemos dejado escrito alguna vez la vieja frase de que en una guerra lo primero que muere es la verdad y que quien quiera interpretarla, errará.

Pues bien, USA se ha equivocado enredando una situación que ya estaba suficientemente liada. Ya estaban en litigio Siria, Turquía, Rusia, Arabia, Irán y ellos mismos, aunque sin voces. Ahora pareciera que quieren ganar protagonismo y creemos que lo que ganaremos todos será una incomprensión aún mayor y el que los atentados que emanan de la situación creada, aumenten.

Ahí está el atentado de Estocolmo, el país Europeo que, sin duda, más inmigrantes ha acogido y más esfuerzo ha realizado por integrarlos.

Esa es la parte digamos que política. En la parte de “guerra religiosa”, esa que dicen que no existe, hemos asistido a la muerte de, al menos, 45 personas en dos atentados de ISIS contra iglesias Coptas en Egipto.

Mientras, en España, nos preocupamos porque cierto dirigente tenga que “comprar” un encuentro con una “figura” (ya caduca) de otro estado en su esfuerzo por internacionalizar un problema que que todos entienden pero que todos saben que se apoya en mentiras (afectivas, pero mentiras al fin y a la postre). También nos preocupamos de las interpretaciones del tal Rufián, que, con su esfuerzo escenográfico, se está convirtiendo en el laurel de la política, pues aparece en todos los guisos, sin tener mucha idea, pero sí muy mala leche y objetivos muy personales. 

Esas cosas hacen que esa nueva puesta en escena de la entrega de armas de ETA (no de propósitos) pase casi a segundo plano (véanse al respecto las palabras del conocido como “carnicero de Mondragón”, que aparecen en parte de la prensa) o que la creación de un nuevo sobre un viejo partido en Cataluña, no haya acaparado más de alguna línea.

Nos preocupa saber que el Presidente del Gobierno haya pedido a Podemos lealtad institucional y que Podemos no haya hecho ni caso. Suponemos que eso tiene que ver con el consumo “interno”, pero da idea del poco interés por la ciudadanía y la poca perspectiva global que tiene como partido político.